• September 24, 2021

LOCUTORES, DEL OFICIO A LA PROFESIÓN / COLUMNA PARADIGMAS

COLUMNA PARADIGMAS

En México desde 1957 se celebra el Día Nacional del Locutor, mismo que fue instituido por el fundador de la Asociación Nacional de Locutores, Francisco Neri Cano.

En la actividad de la locución, considerada por la mayoría como un oficio, no sólo es necesario contar con una basta experiencia de horas en la bitácora de transmisión, al ser una labor relacionada directamente con el acto de comunicar, es indispensable poseer técnicas y habilidades en el buen uso del lenguaje para lograr difundir a las masas el mensaje claro, conciso y preciso.

Deben ser personas especializadas en su rubro ya sea de entretenimiento, cultura o noticias por citar solo algunas.

En la víspera de la navidad del año pasado , el 2020, sucedió algo histórico para la locución, dejó de ser un oficio para convertirse en una profesión , así quedó sustentado cuando la presiente de la Asociación Nacional de Locutores de México, Rosalía Buaun, se convirtió en la primera licenciada en Locución con el número de cédula profesional 00001 egresada de la Universidad Ejecutiva del Estado de México.

El camino para convertir la locución en una profesión no ha sido fácil ha sido una trayectoria ardua de esfuerzo y dedicación para todos los que somos locutores en este país., por ello me parece oportuno mencionar parte de esta historia y recordar a quienes han enaltecido esta bella actividad laboral .

Desde 1960 la Secretaría de Educación Pública es la responsable de otorgar los certificados de locutores, clasificados en dos tipos: “A” y “B”. Los primeros para quienes cuenten con estudios terminados de nivel medio superior, mientras que el otro para los de nivel de secundaria.

Con tan solo 15 años, un servidor le tocó pasar por este procedimiento, la primera escala en este largo pero ilusionado camino, era ponerme a estudiar, ya que la primera prueba de fuego era un examen escrito sobre conocimientos generales (historia universal, geografía, literatura, biología, civismo, matemáticas, etcétera). Para ello, me enrolé durante un año en la escuela de locutores que dirigía Alejandro Rodríguez Morán (qepd), pionero de la radio en México y quien fuera un popular locutor de la XEB en los años cincuenta, mismo que le dio a la mencionada emisora radial, el sobrenombre de la “B” grande de México”, cuando la estación por cierto ya formaba parte del grupo radiofónico de Emilio Azcárraga Vidaurreta.

Este prestigiado y grandioso locutor, conocido como “El sheriff”, o la Coyota como le decían algunos cronistas deportivos, entre ellos Enrique Bermúdez de la Serna, tenía su aula de clases en el interior de la XEW, ubicada en ese entonces en la calle de Ayuntamiento, en el corazón del centro de la Ciudad de México., junto a nuestro salón de clases, recuerdo que también impartía cátedra de producción otro grande de los medios, el señor Raúl del Campo, mientras que en la planta baja, en la cabina principal, la excelente locutora y actriz, Janett Arceo, conducía desde aquellos años el mundo de la mujer, lo que se conoce actualmente como la Mujer Actual que transmite la cadena Radio Fórmula.

Posterior al examen escrito de aptitudes, se presentaba la segunda prueba de fuego, el examen oral, el cual consistía en tener conocimientos básicos de varios idiomas, como inglés, francés, alemán e italiano, ambos exámenes se aplicaban en una vieja casona de AltaVista, camino que conduce a ese gran bosque llamado “Desierto de los Leones”. Como último escollo, aparecía la prueba final, la de cabina, en donde habría que leer, improvisar y conquistar al público imaginario, representado por los “jueces”.

Con el tiempo todo cambió. Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, el proceso para el otorgamiento de certificados de locutor dio un giro. A partir del 14 de octubre de 1992, con el acuerdo 169, se publica en el Diario Oficial de la Federación que: “según para simplificar los trámites y evitar el traslado a la capital del país, en fecha específica de aspirantes a un certificado de locutor, los candidatos a obtener el importante documento, podrían recibir cursos por el Instituto de Capacitación de la Industria de Radio y Televisión”, en resumen, se reemplazaba todo el procedimiento que le detallé en los párrafos anteriores, por una constancia de la radiodifusora en cuestión que acredite la práctica de una persona como locutor.

Una medida que repercutió en la calidad de los locutores y denigró la hoy profesión .

Cuando las autoridades ( SEP-SEGOB )  dispusieron suprimir los exámenes de aptitud para locutores y cronistas en 1992, una caja de pandora fue abierta, de las que han salido calamidades que aterrorizan, confunden e indignan a radioescuchas y televidentes por la supina ignorancia, procacidad y lenguaje deformado por quienes se ponen al frente de un micrófono.

Si bien es cierto que los exámenes eran un proceso dilatado, problemático y dispendioso para los aspirantes, también era un filtro seleccionador y control de calidad indispensable para esta actividad por la gran responsabilidad que implica el oficio de ser locutor, sin embargo ahora con la posibilidad de la licenciatura , cobra un significado especial aquellos que logren ostentar su título profesional como Locutor.

Algunos locutores sobresalientes de nuestro país , que están en activo y otros que ya se nos adelantaron pero que dejaron huella indeleble en el pueblo de México, Alejandro Rodríguez Moran, a quien sin duda le debe un homenaje en la XEW., también podemos mencionar a Agustín González Escopeta, Francisco Stanley, Pedro Ferríz Santa Cruz, Jorge Marrón ( el doctor IQ ), Jorge “Sony” Alarcón, Paco Malgesto, Jacobo Zabludovsky, Janette Arceo, Juan “el gallo” Calderón,  Luis M. Farías, Fernanda Tapia, Hector Martínez Serrano, Melquiades Orozco ( la voz del azteca ), Pedro Septién, Charo Fernández,etc.

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