Paradigmas.- En Quintana Roo, la política suele escribirse entre contrastes: una entidad que crece a un ritmo acelerado, pero donde la desigualdad y la falta de vivienda habían marcado una deuda histórica con sus trabajadores.
La visita de este sábado de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Playa del Carmen no fue un acto protocolario más, sino una escena cargada de simbolismo político y territorial.
A su lado, la gobernadora Mara Lezama Espinosa no solo fungió como anfitriona; asumió el papel de articuladora de un proyecto que ella misma define como “prosperidad compartida”.
La entrega de 225 viviendas en el fraccionamiento Pescadores, primera etapa del desarrollo El Edén Bienestar, se convirtió en un mensaje político: la continuidad del modelo social impulsado desde la Federación y la capacidad del estado para convertirlo en resultados tangibles.
Sheinbaum llevó el discurso al corazón de su narrativa: la Cuarta Transformación mantiene la premisa de que “primero están los pobres”. Enumeró los programas sociales, insistió en el reconocimiento a las mujeres y reiteró que los compromisos asumidos se cumplirán bajo los principios del movimiento que encabeza. No fue solo un recuento; fue la reafirmación de un pacto político y social para los próximos años.
Mara Lezama, por su parte, jugó en casa. Con un estado que la respalda y donde su liderazgo se ha consolidado territorialmente, Mara aprovechó la escena para subrayar algo más grande que el acto administrativo: la coordinación política.
Habló de Infonavit, Sedatu, Insus, CFE, municipios y sector privado, para ella, el evento no solo marca la entrega de viviendas, sino el funcionamiento de una maquinaria gubernamental alineada con un mismo proyecto nacional.
Mara fue enfática: la presencia de Sheinbaum en Playa del Carmen simboliza “un momento histórico para la transformación del país”. Y en esa frase hay lectura política.
Quintana Roo ha sido uno de los laboratorios más visibles para los proyectos federales desde el sexenio pasado con Andrés Manuel López Obrador : el Tren Maya, el aeropuerto de Tulum, la expansión turística y ahora la infraestructura social vinculada a vivienda.
El episodio que relató Mara Lezama sobre Sara Escamilla, una mujer que después de más de 20 años de pagar un crédito veía su deuda aumentar, expone el contraste entre los sistemas de vivienda del pasado y el actual esquema de reestructuración del Infonavit. Es el tipo de historia que las administraciones aprovechan porque conecta con la gente y da rostro humano a una política pública.
El mensaje final de Mara Lezama fue político en el sentido más amplio: unidad.
“En Quintana Roo estamos más unidos que nunca”, afirmó, antes de enumerar a alcaldes, legisladores y funcionarios presentes. Su frase “aquí se construye en unidad” tiene una lectura clara: el estado busca mostrar cohesión en un momento en que la coordinación con la Federación es clave para sostener el ritmo de desarrollo.
Claudia Sheinbaum, Mara Lezama y la escena de Playa del Carmen de este sábado 29 de noviembre, dejan ver que la vivienda no solo es un programa social; es también un indicador político, y en Quintana Roo, al menos por ahora, la narrativa es la de un territorio donde el proyecto nacional se ejecuta con velocidad, visibilidad y un mensaje ordenado: unidad, bienestar y resultados medibles, ¿no cree usted?
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