Fieles católicos de todas las edades asistieron este viernes a la misa celebrada en la Catedral de Cancún, para despedir de cuerpo presente a monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, obispo emérito de la Diócesis Cancún/Chetumal.
El jerarca católico falleció este jueves después de ser operado del corazón en la ciudad de Mérida, Yucatán, como lo informaron las autoridades eclesiásticas desde ayer mismo en conferencia de prensa.
Decenas de hombres, mujeres, jóvenes y religiosas -en su mayoría personas de la tercera edad- acudieron al inmueble de la Supermanzana 32 para dar el último adiós a quien fuera el pastor del catolicismo en Quintana Roo durante los últimos 21 años, desde 2004.
Lloraron y pidieron por el descanso eterno de su alma durante algunas horas. Tocaron su féretro con devoción y dejaron flores, manuscritos y recuerdos al pie del ataúd de madera color café, en el que permanecía vestido con una túnica blanca.
“Era muy querido y admirado por todos. Siempre muy comprensivo y un gran consejero”, murmuraban quienes convivieron de cerca con él.
No podemos omitir que en diciembre pasado dejó de estar al frente de la Diócesis en el estado al ser sustituido por el también obispo Salvador González Morales.
Después de más de dos décadas de servicio pastoral (desde 2004) en la entidad, el Vaticano aceptó su renuncia por límite de edad y detrimento considerable de su salud.
Ante estas circunstancias, Pedro Pablo Elizondo se preparaba para la transición y entrega de responsabilidades al nuevo prelado y él permanecería viviendo en Cancún con el titulo de obispo emérito, situación que ya no sucedió.
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