• November 28, 2021

ÁNGELA MERKEL GALARDONADA CON EL PREMIO “CARLOS V”

Cancún, Quintana Roo 2 de septiembre 2021.-La Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste ha distinguido a la canciller Ángela Merkel  con el Premio Europeo Carlos V por su europeísmo. Es la segunda líder alemana que, tras Helmut Kohl, , recibe este galardón. Le será entregado en presencia de los Reyes y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , el 14 de octubre en Yuste. La canciller ya habrá perdido poderes ejecutivos, aunque estará al frente del Ejecutivo, a la espera de que las formaciones que concurrirán a las elecciones del 26 de septiembre negocien una nueva coalición de Gobierno.

El galardón a la canciller alemana es un “reconocimiento a su larga trayectoria política al servicio de Europa, habiendo sido una firme defensora del proceso de integración europeo y del importante papel estratégico de Europa en el concierto internacional”, destacó el jurado de la fundación.

La presidenta de la Comisión Ejecutiva de la fundación, Rosa Balas, señaló que la concesión del premio a Merkel coincide con su adiós como canciller tras 16 años al frente del Gobierno de Alemania. “Merkel es una figura clave para entender la historia de Europa en estos últimos lustros en los que el continente y el mundo se han enfrentado a grandes desafíos económicos, sociales y humanitarios, al Brexit, donde por primera vez un país ha abandonado el club comunitario, y por último, la crisis de la Covid-19, que nos está echando el pulso más grande y grave que pudiéramos imaginar”, dijo.

España despide con el galardón a la canciller con todos los honores, aunque España no tenga aparentemente mucho que agradecerle a la socia europeaLa Merkel, como se le llama popularmente en este país, la mujer más poderosa de la Unión Europea, la gobernante con la que se miden o eran medidos los demás, la que vela por la austeridad financiera común, decide lo que se reparte o creyó, como el presidente ruso, Vladimir Putin, que era posible crear un espacio de libre comercio de Lisboa a Vladivostok y siempre ha mirado más al Este que al Sur.

Ni si quiera Italia, la tercera economía de la UE y principal socio comercial de Alemania en la UE ha tenido para Merkel el peso político que le correspondía como tal. Ya fuera Silvio Berlusconi, Mario Monti, Matteo Renzi o Guiseppe Conte, ninguno pasó a formar parte del núcleo duro de la UE. Demasiados cambios, demasiada incertidumbre para una mujer que se rige por el principio de estabilidad. Consenso antes de enfrentamiento, coalición con la oposición antes de Gobierno en minoría y elecciones anticipadas. Tampoco José María Aznar o Mariano Rajoy lograron entablar una relación privilegiada con la canciller alemana, aun formando parte de la misma familia popular europea. Con Pedro Sánchez parece haber más empatía, pero Merkel llama antes al Eliseo que a Moncloa. La cumbre bilateral germano-española prevista para 2019 en Madrid, tras un paréntesis de 5 años, nunca llegó a celebrarse.

España ha sacado adelante sus intereses y los últimos han sido los sustanciosos fondos Next Generation  formando presión con sus vecinos del Sur. Y si por Alemania fuera, el pacto europeo sobre migración y asilo, de vital importancia para España, Italia, Grecia y Malta, que están en la primera línea de llegada de migrantes, se quedaría, además, como está, bloqueado.

Merkel ha reinado en Europa porque Alemania es la locomotora económica de Europa y ha encarnado la integración europea como fruto político que es en su país de la unificación. Sus 16 años de Gobierno son 16 años de Historia europea, con sus luces y sus sombras, pero las de ella. Ha sido la primera mujer canciller y, para la Unión, la “madre”, la vela que aguantó crisis financieras, sociales y sanitarias. Tanto es así, que la consultora Eurasia ha calificado el fin de la era Merkel como uno de los principales riesgos para el continente en 2021.

Es de justicia la reputación que la canciller se ha labrado fuera de Alemania. Según una encuesta realizada por el grupo YouGov el pasado mes de agosto, el 78% de los españoles, por ejemplo, tiene buena opinión de Merkel, aunque tras los años duros de la crisis de 2008 el porcentaje que calificaba a la austera canciller de egoísta era similar. En Dinamarca, la popularidad de Merkel es del 75%, en Francia del 67% y Suecia el 64%. En el Reino Unido, sin embargo, Merkel sólo despierta simpatías en un 46% de los británicos.

El Premio Carlos V es el reconocimiento a una de las principales figuras políticas europeas en lo que va de siglo. Asegurando la estabilidad de Alemania ha dado estabilidad a la UE y por ende también un futuro a España. Ella sacó adelante el Tratado de Lisboa que rige desde 2009 el funcionamiento de la UE y sin ella no se hubieran hecho algunas de las reformas que el ahora club de los Veintisiete necesita.

Merkel abandona, sin embargo, la política con la UE patas arriba. El populismo que trajo la crisis de los refugiados de 2015 llegó para quedarse. Los países del este a los que ella abrió la puerta para apuntalar su democratización incluyéndolos en el proyecto europeo, están en manos de gobiernos autoritarios enfrentados a Bruselas. La Unión Monetaria sigue incompleta y deja al segundo motor europeo, el presidente francés, Emmanuel Macron, mutilado por su reticencia a apoyar sus propuestas de avance y eso incluye el proyecto común de defensa (PESCO).

A propósito del europeísmo de Merkel, el ex presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que conoce bien a la canciller, declaró en una ocasión que Helmut Kohl “tenía Europa en las entrañas y a veces en la cabeza; Merkel siempre ha tenido Europa en la cabeza y a veces le baja a las entrañas”.

Fuente: Forbes

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