Hay una diferencia enorme entre construir un medio y utilizarlo.
Hoy hago un deslinde claro, firme y sin matices: Alberto Marroquín Espinoza no forma parte de JF Informa ni representa a este medio en Cancún, en Quintana Roo ni en ningún otra entidad del país .
Su acceso a las conferencias presidenciales desde la administración de Andrés Manuel López Obrador hasta la actual de Claudia Sheinbaum , fue posible exclusivamente gracias a la acreditación institucional gestionada por JF Informa.
Ingresó bajo nuestro nombre, bajo nuestro respaldo y bajo nuestra responsabilidad legal.
No fue una acreditación personal, fue institucional.
Durante ese tiempo, utilizó ese espacio para realizar transmisiones constantes desde sus redes personales, fortaleciendo una plataforma propia y acumulando miles de seguidores, mientras la representación formal pertenecía a este medio.
Eso no es crecimiento colectivo, eso es individualización de una plataforma institucional.
La relación profesional concluyó en mayo de 2025.
En JF Informa creemos en la lealtad institucional, creemos en el respeto al medio que abre puertas, creemos que las oportunidades se honran trabajando para quien confía en ti, no capitalizándolas de manera personal mientras se ostenta una representación que no es individual.
También creemos en el periodismo.
No en el aplauso automático.
No en la complacencia.
No en la simulación de representaciones territoriales que no existen.
Nuestro medio tiene presencia real en Cancún, Quintana Roo. No existe corresponsalía alterna, ni alianza, ni autorización bajo otros nombres.
Este no es un mensaje emocional, es un mensaje institucional, porque cuando alguien usa una plataforma colectiva para construir una narrativa personal y después pretende proyectar presencia donde no la tiene, es obligación del medio aclararlo.
Porque en tiempos donde abundan proyectos personales que se presentan como estructuras consolidadas, es necesario recordar algo elemental:
Una acreditación institucional no convierte a nadie en institución.
Una audiencia digital no sustituye a un medio.
Y la ética no depende del número de seguidores.
La credibilidad no se improvisa, se construye con coherencia y cuando es necesario, se delimita.
El prestigio no se presta.
Y la ética no es opcional, se tiene o no se tiene.
Puedes ver: PARADIGMAS: JF INFORMA CUMPLE SEIS AÑOS














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